miércoles

EL PRINCIPIO



Esta forma imprecisa
de tierra que me sostiene
este pedazo
que se mueve conmigo.

Los pies palpitan
el horizonte se abre.

¿Hay más sol por delante?

Una brisa me detiene
corta la memoria
y quedan dos vidas:
la que va y la que viene.

¿Hay más viento al frente?

La sombra es mi brújula
en el tiempo.
En el estado continuo del hoy:
presente

queda la hoja inmóvil
el pájaro sin canto
la nota sin voz

queda este sin ser
que se presiente
y se deviene

la eternidad callada
en espera del estruendo.

Así se queda,
muda,
nula, 
una.

Y empieza de nuevo.


Aki Sunshin, 2015.


Imagen tomada de: http://catrutgers4art.com/2012/12/11/a-new-beginning-of-time/


viernes

El juego




El Juego
Aki Sunshin

Recuerdo jugar al poeta. Era un juego sin reglas, con la palabra en la mano, en el pie, entre las cejas. Un juego sin fuera de lugar, siempre adentro, en la entraña. Recuerdo decir las cosas callando, a gritos mudos y luego alejarme y ver cómo se derrumbaba alguna torre con su princesa. Pintarme la boca con tantos adjetivos que era imposible verme los labios. Hablar del eso y del aquello, del beso y de lo aquello. Una rima tras otra, como saltando la cuerda. Recuerdo que tuve y dejé ir tantas veces que se volvió costumbre.

Recuerdo jugar al poeta para tener más voces y morir más veces. Porque cuando se juega, se tiene tiene que arriesgar todo. Y perdí.

Lo recuerdo como si fuese ayer, y ayer, lo recuerdo.

lunes

Es tiempo...



Tanto tiempo sin escribir, sin decir... ¿sin pensar?

No. Sólo es el tiempo de esta razón para estar, para ser la rueda que gira y que apenas se percata de que puede dar vueltas, volcarse sobre sí misma, infinita. Una pequeña forma que se observa desde el telescopio de alguna estrella que ya no existe, desde el microscopio del futuro, desde el espejo de alguna vida que no es la mía.

Ni siquiera mi circunstancia me reconoce, pero me toma entre sus brazos y me presenta con otras circunstancias más conocidas. Es el tiempo de parir la idea de un mundo distinto y desnudarla, quitarle la envoltura de idea y hacerla una criatura que respira. Volverla planta, volverla animal, volverla un ser vivo que se alimente con mi causa y me construya consecuencias. Quiero consecuencias, quiero esta vida, que gire conmigo y me lleve a algún lado. Decirle al mundo que no hay principio, sino principios, que no hay final, sino posibles.

Ahora es tiempo de reanudar la poesía, el segundo lenguaje que habito algunas noches. La casa del lenguaje que se retuerce para rascarse la espalda, para alcanzar los lugares inefables de alguna memoria prestada. Tocaré a su puerta de nuevo y si me abre, comeré de su mesa, de su mano, de su sexo. Miraré su reloj de mil horas y le pediré que lo detenga, que me detenga y retoce entre mis líneas un poco más, cada noche.

Cada cana en mi cabello será un giro, cada arruga en mi rostro, una palabra y cada cicatriz, una hora gastada en su tiempo. Es tiempo de su tiempo, de nuestro tiempo. Sin final, sino posibles, desde la estrella y con la idea hambrienta, más viva, más hoy, más rueda, me siento.

Ilustración: "Weel of Fortune" por Heather Watts: http://heatherwatts.com/miscellanea/wheel-of-fortune/

domingo



Me niego a vivir en la nostalgia, a decapitar presentes y coser en sus troncos cabezas antiguas, a mirar hacia atrás con el sol de frente, a dejar en blanco y negro besos, bahías, amaneceres de brazos, pechos y risas.

Me niego a vivir pisando las sombras, a dejar que las palabras se me conviertan en nudos, a ser un fantasma tejiendo un futuro en el que no muera sola, mientras el mundo se teje a si mismo y me abandona.

Me niego al silencio por pudor y al amor por necesidad. Me niego a poner cadenas, a esperar que mis suspiros retornen como vientos perfumados, a esperar que los otros despierten, levanten anclas y naveguen a mi lado. Me niego a decir que no, cuando el sí me quema los labios, a decir sí cuando el no me es necesario.

Me niego a deslumbrarme con faroles mientras las estrellas brillan en lo alto, a dejarme urgir por las equivocaciones, a ocultar mi estupidez y asumir que no soy del rebaño.

Me niego a señalar y vivir entre ortigas sembradas por mi propia mano, a dejar de sentir el viento, a permear con restricciones el ritmo de mi aliento.

Me niego a lastimarme con la estulticia ajena, a aceptar fragmentos de canciones sin conocer la pieza entera. Me niego a morir sin paz, amor y gloria, y si he de morir por eso, que así sea y valga la pena.

A propósito...



El libro del creer se deshoja página por página: primero las pares. Es la silla sin respaldo, la silla sin dos patas, la silla sin asiento, la silla sin nombre. Queda en el silencio lo posible y me devuelvo al abismo en el que las primeras palabras no encuentran a sus cosas. Aquella primera fe de ser "porque sí" (porque no importa la forma del contenido ni el estallido dialéctico en que se unen y paren al mundo) ahora tiene una dirección que desconozco. Es ya, un ser"porque algo".

La fantasmagoría del azar: una tirada de dados cuyas caras tienen el mismo resultado. Pero vale la pena jugar, vale la pena la desnudez implícita al estar vestido, el disfraz que confirma la carne, el hígado y el corazón, el pensamiento de una realidad que lo ignora, pues ni siquiera la mentira más bellamente confeccionada podrá volver el plomo en oro. Así nos sentamos de frente el uno al otro a decimos mentiras con las lenguas bañadas en saliva artificial. Nos mentimos tan honestamente, tan humanamente.

Cada miedo tiene su propia pregunta y cada respuesta es un nuevo naufragio.

Noche



Tengo varias palabras que se repiten en mi cabeza al llegar la noche: NOCHE es una de ellas. Y cada noche se refina en su obviedad, como una brújula que apunta al mismo sitio para disipar la duda. Es el ahí noche, el ahora noche donde tiempo y espacio tienen una misma consistencia.

La noche del café, de la charla amena. La noche que menciona tu cuerpo cuando toco sus notas en tu pecho. Es la de la primera vez y la última. Tengo esta persecución imaginaria en la que me caen las noches sorpresivas. El sueño hace tiritar la mirada y llegan los espejismos de lejos, lo que quiero recordar del recuerdo.

Dejo pasar tu ausencia para que tomes el lugar de todos los presentes de mi vida... tal vez mañana. Esta noche será la de tu mano en mis labios y la que sigue, todas en las que mi nombre fue un simple conocido. Cuando te encuentre serás el que fuiste, el que no dejará de ser jamás el que será cuando te bese.

Así la noche me persigue desde hace tiempo, pero ahora sé su nombre. Tu nombre.